Una vida sobre el agua
Para el navegante fluvial Robert Litmeyer, las vías navegables de Europa son su hogar. ¿Cómo es su día a día a bordo?¿Y cómo ve Alemania desde el agua?

Robert Litmeyer sostiene una taza de café mientras gobierna el timón y disfruta de la tranquilidad de la mañana. Su barco avanza lentamente por el canal, mientras el paisaje pasa junto a la ventana.

Litmeyer es navegante fluvial, y su familia lleva seis generaciones en el oficio. “He pasado toda mi vida en el agua”, cuenta el capitán. Tres días después de nacer, su madre lo llevó a bordo de un barco. Desde entonces, dedica la mayor parte de su tiempo a navegar por los canales y ríos de Europa. Litmeyer pasa alrededor de 320 días al año navegando con su barco. Junto a sus cuatro compañeros de tripulación, transporta mercancías por toda Europa, desde alimento para animales y trigo hasta palas de aerogeneradores. La capacidad de carga de su barco equivale a la de 150 camiones tráiler: 3.224 toneladas.
La libertad, los paisajes y la variedad hacen que este trabajo sea único.
Vivir y trabajar sobre el agua
El día a día a bordo sigue una rutina bien definida: el día comienza a las 5:30 con las primeras revisiones de las máquinas, antes de zarpar a las 6:00. Durante el día, Litmeyer navega por ríos y canales, mientras su tripulación asegura la carga, realiza el mantenimiento del barco o asiste en las numerosas esclusas. Las pausas son escasas, ya que la navegación suele prolongarse hasta la noche. “Cada día navegamos 14 horas”, dice Litmeyer. “Cuando estamos en el puerto, aprovechamos para hacer compras, salir a comer juntos o dar un paseo por las ciudades donde atracamos.”
Aunque el trabajo es duro y la vida a bordo puede ser solitaria, disfruta de la atmósfera especial del barco: “La libertad, los paisajes y la variedad hacen que este trabajo sea único.”
Viajando por Europa
Litmeyer conoce al detalle las vías navegables de Europa. Su ruta principal lo lleva desde el Danubio hasta Hungría o, a través del Rin, hasta Suiza o los Países Bajos. “A veces, incluso llegamos hasta el mar Negro”, cuenta. Lo que más aprecia son las primeras horas de la mañana, cuando el sol sale y la luz temprana se refleja en el agua.
¿Su momento favorito? “Cuando descubro lugares en los que nunca he estado. Esa sensación de curiosidad y libertad es algo realmente especial.”